El Tayrona: una tierra sabia


El Parque Tayrona ese lugar con el que soñé tantas veces, hasta que la vida me lo atravesó en el momento que era.

Justo en el momento que era. Porque este año ha sido uno de los años más duros de mi vida entera, donde cada día solo quería estar dormida para olvidarme de la vida, para huir al dolor intenso que sentía y que me quitaba las ganas de estar viva. Porque estar dormida es casi lo mismo que estar muerta.

Ese dolor del alma ya no me cabía más en el pecho y llevaba un mes y medio con una torticolis que no me dejaba mover la cabeza para ningun lado, no la aguantaba ni siquiera quieta.

25 de Junio de 2011
Una noche de sábado cualquiera en el parque del Poblado, me encontré con mi querido amigo Sebastián y entre varias cosas, me contó que iba para el Tayrona, asi que decidí pegarme POR FIN! Me costara lo que me costara, abandonando mi trabajo, aguantando un viaje en bus más de 14 horas con esa torticolis, lo que fuera, pero Medellín me estaba matando.

31 de Julio de 2011
No resultó nadie más para el paseo asi que nos fuimos Sebas y yo, en un bus de Rápido Ochoa, salimos este viernes como a las 6am. Fue un viaje muy pesado, pero hablamos por horas y horas de todos los temas habidos y por haber. Nos demoraríamos 14 horas pero realmente llegamos a Santa Marta en 21.

3:30am del 1 de Julio y llegamos a Taganga a buscar hostal. Lo poco que quedó de la noche lo dormimos en el Lobby del hostal “La Tortuga” y al amanecer nos pasamos a un cuarto. Y amanecimos en Taganga! Como siempre sucede, apenas vi el mar desde la terraza del hostal, se me salieron las lágrimas.

Vista desde el hostal

Ese día recorrimos todas las pequeñas playas de Taganga porque en la noche llegarían otros 2 amigos, Laura y Camilo. Nos dedicamos a dormir y a disfrutar la arena, los perros de la playa y el sol. Careteamos un rato y vimos mas peces de lo que esperábamos, almorzamos y caminamos mucho.

Vista panorámica de Taganga

Al otro día nos levantamos tamprano y averiguamos la lancha que nos llevaba hasta el Parque Tayrona, a eso de las 11am nos subimos a la lancha, y nos fuimos junto con Camilo y Laura que ya habían llegado.

Yo iba con una emoción gigante, intentando sostener mi cabeza con las manos porque el dolor de la tortícolis seguía latente… solo veíamos mar y la montaña que llegaba directo al mar, no se veía nada más… y esa ansiedad de llegar ya!

Vista constante desde la lancha

Y pasaban y pasaban kilómetros de acantilados y llovía un poco en ese día nublado mientras avanzábamos. Hasta que la tierra nos dejó ver el paraiso: habíamos llegado al Cabo San Juan en le Parque Tayrona. Ya lo había visto en fotos, pero era mil veces más hermoso en vivo y en directo. Sentí que mi corazón se detuvo junto con mi respiración y muchas lágrimas de emoción salieron de mis ojos. No lo podía creer, tuve que pellizcarme para darme cuenta que no estaba soñando y lo mismo le pasó a Laura que había tenido hacía años este mismo sueño. No era la única sintiendo esa felicidad tan grande de estar alla.

Me fui al Tayrona a descansar, a cumplir mi sueño de conocer ese lugar, a huir de Medellin, a conectarme con mi madre tierra y mi hermoso mar, que siempre he sabido que son los únicos capaces de volverme a la vida cuando estoy mal. Mi cuerpo tenso lo necesitaba, mi alma destrozada lo necesitaba más que nunca habia necesitado un empujón para volver a vivir en este mundo.

Cabo San Juan - El paraiso

Y qué mejor regalo de la vida que atravesarme este paisaje en mi camino?. Siempre he sabido que además de ser hermoso, el Tayrona es una tierra sabia, yo no iba a preguntarle nada ni a buscar al mago Merlin alli, lo único que quería era desconectarme de la realidad. Me fui al Tayrona a intentar calmar esa tormenta de sentimientos y pensamientos que había tenido últimamente.

Estuve 4 días y 3 noches en el paraiso. Dormí todas las noches en hamaca a pesar de mi dolor en el cuello. No usé zapatos casi nunca, solo me vestía en la noche y en el día solo usaba mi vestido de baño. Nunca supe qué dia era ni que hora era. No me tomé ni un solo omeprazol para mi gastritis durante todos los días que estuve alla. Nunca me miré a un espejo, dejó de importarme si estaba fea o bonita. Solo había una luz encendida hasta las 11pm. No tenía celular ni computador, ni teléfono… nada, estaba completamente desconectada de la civilización y absolutamente conectada con la tierra… asi como los Koguis, indígenas que habitan la región.

Yo, con la mente en blanco

Disfruté como nunca ese lugar, subí descalza, casi hora y media de camino por la selva hasta “pueblito”, nos bañamos en quebradas de agua dulce que fluían por todas partes, estuve en varias playas, entre ellas una con un sonido imponente que se escuchaba desde la selva porque las olas eran muy fuertes y llegaban con esa fuerza a romper en la arena de la playa, no se me olvida ese sonido, es de lo más hermoso que he escuchado en mi vida. Nadé con careta y aletas para ver peces bajo unas olas super fuertes y difíciles, aguanté un poco de hambre, disfruté la brisa y la bruma de la playa sobre la arena y las piedras, de noche y de día…

Peces en el mar del Tayrona

Caminando descalza por la selva

Nunca pensé que la tierra me diera las respuestas que necesitaba, pero el último día, bajo un sol hermoso ahi en la playa, acostada en la arena y mirando como iban y venían las olas y pegaban en la arena, sentí que la tierra me habló y las conclusiones a las que llegué junto al mar y la tierra fueron:

1. No puedo forzar el destino como lo quiero o me lo imagino. La vida es la que se encarga de mostrarle a uno las cosas que son para uno. Decidí no estresarme más por eso sino dejar que la vida fluya, que las cosas pasen por si mismas, que lo que venga cada día logre sorprenderme, sin esperar nada en especial ni tener una imagen de un destino predeterminado que siempre he creado y soñado.

2. No puedo apegarme a las personas. Una cosa es amor, otra es apego y tengo que aprender a vivir sin que nadie se me vuelva indispensable. Amando a las personas como siempre lo he hecho si, pero nuevamente, dejando que la vida haga lo que quiera. Yo no puedo forzar nada, no soy dueña del universo.
Así que la mayor conclusión a la que llegué es que voy a dejar que mi vida y el universo fluya, que pase lo que tenga que pasar. Yo no voy a forzar nada ni me voy a apegar a nadie, no hablo de cosas materiales porque normalmente no soy apegada a nada material. No me voy a imaginar mi futuro ni voy a forzarlo a que sea como lo he soñado porque ya me di cuenta que las cosas no son asi. Obviamente no dejaré de soñar, ni de luchar por mis sueños, pero no me apegaré a ellos.
Como aprendí en Kung Fu Panda “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un regalo. Por eso es llamado el presente.”

La playa de la sabiduría

Mi Tayrona, me fui muy triste de dejarte, pero inmensamente agradecida contigo por darme las respuestas que estaba buscando y que ni siquiera te pregunté. Gracias por abrazarme, gracias por recibir mis lágrimas, gracias por curar mi alma y devolverme el espíritu a mi cansado y agobiado cuerpo. Me devolviste las ganas de vivir y disfrutar el mundo. Me hiciste ver que las respuestas siempre han estado en mi pero que en el caos de mi vida no las iba a encontrar… nunca.
Gracias a la vida por regalarme este lugar cuando más lo necesitaba.

Mi paz interior

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9 thoughts on “El Tayrona: una tierra sabia

  1. Que honor saber que tengo un familiar tan próximo que escribe tan bonito. Felicitaciones y como escribía Pedro Calderón de la Braca: “hay que vivir la vida para aprender la vida”. SUERTE.

  2. Anita, me sacaste unas cuantas lagrimas con este relato, me alegro muchísimo de que te encuentres mejor. Creo que todos los que hemos pisado ese paraíso llevamos un poquito de esa arena en el corazón….yo también amo el Tayrona tierra mágica capaz de revivir cuerpos cansados, almas estropeadas y corazones rotos…….un abrazo desde Pereira!

  3. Uy Ana te fajaste con este tipo de escritos. Me encanta saber que tengo primas que se apasionan tanto por las cosas que le gustan. Me siento orgullosa de mostrar este trabajo amis compañeras. Eres popular en mi salón!!!

  4. Pingback: Mi maestra Canela, una gata sabia. « anisupernova

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