Luza y el mar


Ella se siente hermosa, y lo es, así no todos crean lo mismo. Porque es bello quien así se siente, quien deja brillar su luz en su más alta intensidad. Ella es Luza, mi mejor amiga más antigua, nos conocemos hace 24 años, más precisamente desde prekinder a nuestros tiernos 4 años, una de las personas que más quiero en esta vida. Aprendimos a leer juntas, a sumar y restar, montábamos en el mismo columpio en el descanso, nos pegamos plastilina en el pelo y varias veces nos mechoneamos con otras niñas del colegio por mantener ese puesto a “La mejor amiga”

Ella inspira y genera envidias sin desearlo, porque ella es como es, ella se expresa como quiere expresarse, inteligente y creativa, muy coqueta y sensual, de excelente humor y peleoncita como ella sola también. Ella es como un Ángel que hace alusión a su bonito nombre: Luz Angela

Luza y el mar… Luza antes no se metía al mar. En nuestro viaje de 15 años, el primer viaje que hicimos juntas, nos llevaron una semana entera a la mágica ciudad de Cancún  en México. No se metió al agua ni un solo día y peleamos por eso obviamente porque yo no podía entenderlo, según ella prefería admirarlo que sentirlo. A mi todavía no me cabe en la cabeza.

Aunque peleamos como un par de hermanas en ese viaje, siempre nos prometimos volver juntas al mar… solas, sin familia, ella y yo. Porque ella y yo juntas somos un boom, con nadie nos entendemos tan bien como entre nosotras mismas, por eso la adoro. Y eternamente pasaron 13 años para que esto sucediera, por poquito se convierte en el viaje de nuestros segundos 15 años.

13 largos años mientras estudiábamos, ella en Pereira y yo en Medellin, sin un peso durante ese periodo, luego mi querida amiga me rompió el corazón en 2008 cuando se casó, porque yo sabía que nuestra amistad nunca jamás iba a volver a ser igual (si, como una pelota, no hice sino llorar en su matrimonio). Adios pijamadas de danza árabe y costura, adios rumbas de niñas solas, adios paseos juntas, adios esas semanas enteras de 24 horas seguidas ping pong, billar y piscina en su finca… así que pensé que nunca cumpliríamos nuestra promesa.

Y fue hace como mes y medio, finalizando Agosto que algo la sacudió y me llamó a decirme que este viaje tenía que hacerse ya. Que se nos iba a pasar la vida entera aplazando este momento. Así que pusimos fecha y el 10 de Noviembre nos fuimos juntas a Cartagena, dejó a sus 2 hijitos con su querido esposo y nos fuimos por fin! Era ya o no era nunca!.

Llegamos a Cartagena y oh sorpresa cuando ella estaba metida en el mar primero que yo! Yo que soy la que lloro de la emoción cada que veo la playa, y pues si… como que se cambiaron los papeles por un instante y me encantó encontrarme 13 años después con ese agradable cambio. Ahora le encanta y lo disfruta tanto como yo. Yo estaba preparada psicológicamente para que volviera a ser como antes: yo en el mar y ella en la piscina. Pero no! Felizmente no!

Y yo feliz tomando fotos y ella feliz que yo le tome a ella. Uno de esos días salimos a las 6am a la playa, en un dia muy nubado, específicamente a tomar fotos. Luza bonita jugando en la arena y en el agua, con un poco de carita de recién levantada… y yo feliz de registrar ese momento: mi mejor amiga y mi mar juntos y felices y yo ahi con la oportunidad de vivirlo.

Ella feliz y yo en las mismas, pero con la fortuna de estar siempre detrás del lente y no quedar en las fotos, pero no importa, porque siento que capté bastante del momento y de su alma serena, feliz y coqueta. Yo a esa mujer la adoro con toda mi alma.

Estoy segura que no pasarán 13 años para volvernos a ver en ese lugar, ya lo prometimos!

 

 

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11 thoughts on “Luza y el mar

  1. Mi mejor amiga estuvo lejos 6 años, detestaba saber que tantos kilómetros y tantas circunstancias nos separaban, hace 3 semanas regreso al país y de alguna manera trajo consigo las sonrisas que se estancaron durante todo ese tiempo, bonita entrada, en la vida es más importante tener un buen amigo que tener todo el dinero del mundo.

    Un Saludo

  2. Excelente… nada como una buena y bonita amistad. Los tiempos cambian y nos acomodamos a los mismos, pero que eso nunca acabe una bonita amistad. Ojalá y en verdad no dejen pasar otros 13 años para hacer un viaje similar… aunque no tiene que ser al mar 😉

  3. ani que es eso tan precioso
    Me hiciste llorar, te quiero muchisimo, gracias por todo, lo mejor de todo es que asi pasen mil cosas siempre estas ahi, como cuando nos pegabamos plastilina, asi te siento, igual de hermanita que nunca.

  4. Pingback: Una sirena en la madrugada | The Things I Like

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