Tintipán, un paraíso para bucear.


Estamos en Agosto, y Agosto de 2010 me trae un muy buen recuerdo. Así que dedico esta entrada a ese maravilloso viaje a la Isla de Tintipán.

Desde Junio de 2010 me inscribí en el curso de Buceo a “pulmón libre” en el club Orcas de la universidad de Antioquia. Pulmón libre es buceo sin tanque, haciendo apneas, en otras palabras, aguantando la respiración. La graduación y la práctica era en la isla de Tintipán, ubicada en el Golfo de Morrosquillo en el océano atlántico colombiano a 2 horas en lancha de la ciudad de Tolú (Sucre)

El 12 de Agosto de 2010, jueves en la noche, salimos en bus con los del grupo de buceo hacia la isla. Llegamos a las 5am a Tolú y de ahi tomamos la lancha que nos llevó a la isla. Tintipán es una isla grande, prácticamente desierta. Al lugar al que llegamos solo había una posada para buzos y casi no había agua ni luz. En la isla había solo una pequeña playa como de unos 20 metros y un muelle nada más… y una cantidad de jején impresionante. Si uno salía sin repelente podía llenarse de cientos de estos insectos en cuestión de segundos en todas las partes descubiertas de la piel. Esto durante el día, en la noche no había tantos porque había mucha brisa.

Al frente de la isla se veía el Islote de Santa Cruz, una isla artificial donde se encuentra la mayor densidad de población por metro cuadrado no solo del país sino del planeta, hay más de 1.000 habitantes y solo 97 casas en aproximadamente una hectárea de extensión. No hay nada verde, ni carros tampoco.

La primera inmersión fue muy difícil porque había habido una tormenta y el mar estaba demasiado picado, no se veía nada porque se levantaba mucha arena del fondo y la corriente era demasiado fuerte.

La segunda inmersión al día siguiente fue mas bonita, vimos varias especies como morenas, barracudas pequeñas. langostas, erizos y estrellas de mar y muchos peces de colores. La parte que más me gustó fue bucear por debajo del muelle de la isla, había muchos cardúmenes pequeños y las columnas le daban un aire al ambiente muy bonito.

En esta experiencia me pasó algo muy extraño. Estábamos en la mitad de la nada y de pronto me sumergí y vi un billete de $5.000 en el fondo del océano. Me pareció muy curioso porque el mar estaba bastante limpio y encontrar ese billete en medio de la nada me pareció emocionante. Subí a la superficie a tomar aire para tomarle una foto y recogerlo, le tomé la foto, que me quedó muy mal encuadrada, y cuando lo cogí… oh sorpresa! había un pez globo casi encima de el y yo no lo había visto porque estaba muy bien camuflado! El pez se asustó cuando yo me acerqué y se infló de inmediato, por eso lo vi. Casi me muero del susto pero me pareció hermoso. El billete todavía lo conservo.

En la tarde nos fuimos nadando hasta el Islote de Santa Cruz donde jugamos con los niños de la isla, que me parecieron hermosos porque casi todos eran negritos y monos. Un contraste bastante extraño. Los niños estaban felices con nosotros y nos tomamos muchas fotos con ellos.

Al siguiente día la idea era ir a bucear el manglar. Mi primera reacción fue pensar que era terrible, yo me imaginaba un pantanero maloliente y turbio y resultó ser de los paisajes más lindos que he visto en mi vida . El viaje en la lancha hasta alla fue hermoso, eran caminos de agua limitados por la vegetación del manglar. Me bajé de la lancha y alcanzaba el suelo, el agua era cristalina y había muchas algas largas de un verde muy vivo que se ondeaban suavemente con las pequeñas olas del lugar. La idea era bucear sin aletas para no dañar el sitio.

Empezamos a nadar por un canal muy estrecho y pando para internarnos en el manglar y yo no podía creer todo lo que veía, era como cuando en las películas de muñequitos encuentran el paraíso y quedan con la boca abierta admirando la hermosura… mientras nadaba con mi careta y snorkel se me salían lágrimas de la emoción. El canal era aproximadamente de 1.30m de profundidad x 2m de ancho nada mas.  Lastimosamente con mi cámara no pude captar lo que realmente veía. En el fondo del canal había un “tapete” de nacar que brillaba con la luz del sol, este se entremezclaba con algo de vegetación y a medida que avanzábamos, íbamos viendo mucha diversidad de plantas y animales. En las raíces del manglar que estaban sumergidas en el mar había plantas de color anaranjado, ostras, conchitas y un montón de cosas raras que en la vida había visto.

El manglar es la cuna del mar y nunca me imaginé que fuera tan hermoso! En ese estrecho canal había cardúmenes de medusas pequeñitas y transparentes, vimos un grupo de unas 3 tortuguitas marinas del tamaño de una mano, cardúmenes de peces pequeños de colores amarillos y azules intensos, barracudas pequeñitas y muchas otras especies, todas diminutas, todo parecía como de mentiras.

Llegando al fin del canal, se veía negro al fondo, aqui me dio un poco de miedo, yo era la que iba de primera nadando, así que era la primera que me iba encontrando de todo. Llegué donde se terminaba el canal y esa parte oscura era una especie de pozo en medio de todo el manglar, tenía unos 4m de profundidad y unos 10 metros cuadrados de superficie. Allí había un cardumen de peces grandes en el fondo, azul oscuro, casi del tamaño de un cuaderno grande. Hermosísimos. Vimos también una tortuga marina grande pero estaba muy lejos. Nadamos allí un rato largo y después nos devolvimos por el mismo canal a la lancha.

Este paisaje no se me olvida, es un paraíso realmente indescriptible que espero volver a ver algún día de mi vida.

En la tarde fuimos a dar una vuelta por varias de las islas cercanas, llegamos a unas playas blancas y cristalinas sin turistas y finalmente terminamos la tarde en la Isla Múcura, otro paraíso donde había perros felices por todo el lugar.

Este paseo me hizo descubrir una nueva pasión en mi vida… el buceo. Ya amaba al mar, pero el buceo le da mucho más sentido a todo porque es otro mundo, es descubrir paraísos sobre los que puedes sentir que “vuelas” mientras nadas por encima de ellos o entre ellos.

Esa sensación es increíble!

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4 thoughts on “Tintipán, un paraíso para bucear.

  1. El buceo es una de mis grandes frustraciones, soy un pésimo nadador y me agoto con demasiada felicidad, pero créeme que con este relato a cualquiera le dan ganas de intentarlo. Respeto mucho el agua, me encanta el mar, pero esto para mi es un reto muy grande.

    Te felicito, muy bonita historia, buenas descripciones, buenas fotos.

    PD: qué cuerpazo el tuyo.

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