Mi papo y yo


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Cuando escribí mi último post, acerca de mi cumpleaños número 30, mi prima Caro me habló de un tema que me causó bastante curiosidad, ella me dijo que lo que me había pasado se había llamado “sincrodestino”. Así que investigué acerca del tema y encontré un libro de Chopra, autor que me encanta, que tenía el mismo nombre.

Los que me han leído últimamente saben que a veces siento que me pasan cosas muy raras y muchas coincidencias, y este libro se trata precisamente de esto, en realidad no son coincidencias sino sincronismos en la vida. Asi que este libro es otra coincidencia más para mi.

Estaba leyendo en este momento la página 46, y entonces recordé un suceso del cual quería escribir hacía más de un año.

Era un sábado de abril de 2011, sábado Santo propiamente, yo estaba en Medellín. Esa Semana Santa no viajé a Pereira a visitar a mis padres porque el invierno estaba muy fuerte y había muchos derrumbes. Me levanté temprano a hacer varias cosas del trabajo, estaba en el computador y de un momento a otro sentí una taquicardia muy fuerte y se me dificultaba respirar. Me fui a recostar para ver si me mejoraba y no, me bañé a ver si servía y tampoco, seguía muy agitada y esa taquicardia no se me quitaba. Entones llamé a mi papá que es médico para que me aconsejara que hacer, me contestó fue mi mamá y le conté lo que me pasaba, mi mamá me dijo: hija vete si quieres a la clínica pero no le digas a tu papa que estoy con el en urgencias y después se preocupa.

Yo seguía sintiéndome mal pero no fui a la clínica, también estaba preocupada por mi papá porque mi mama no había dicho que tenía. Pues si, que luego por la tarde llamó mi mamá y nos dijo a mi hermana y a mi: hijas, es mejor que viajen porque a su papá le dio un infarto.

Apenas lo supe, mi cuerpo se volvió a estabilizar. Llegamos a Pereira al otro día, luego le hicieron el cateterismo a mi papá y el doctor encontró dos arterias tan tapadas que no se explicaba cómo era que había sobrevivido a ese infarto. En ese momento comprobé lo conectados que estamos mi papo y yo. Siempre he dicho que mi papá me pasó a mi un poco de su infarto y eso debió haber ayudado a que sobreviviera.

Mi papo tuvo esa semana una cirugía al corazón. Yo nunca había tenido tanto miedo, y le pedía a la vida que me lo dejara tener junto a mi más tiempo, sobre todo porque me sentía muy inmadura como para soportar el dolor de perderlo. Le pedí a la vida que me enseñara primero, que me hiciera una persona más fuerte y si… Estos 2 años he aprendido mucho más de lo que he aprendido durante toda mi vida y lo agradezco infinitamente.

Según el libro, este tipo de conexiones se llaman “relaciones inmersas”, estas también aparecen frecuentemente entre las mascotas y sus dueños, como yo también lo sentía con mi angelita Canela (pero esa será otra historia)

La única realidad no es el plano físico, como todos tendemos a creer, está el plano cuántico y el plano de todas las posibilidades (habría que leer un poco a Einstein para entender estos conceptos) y es en estos dos planos donde ocurren cosas “inexplicables” en nuestras vidas.

Yo apenas estoy empezando a comprender. Pero milagros y coincidencias como esta fuerte conexión con mi papá me hacen comprobar que la vida no es sólo lo que veo y siento con mis otros 4 sentidos. Hay algo más fuerte que me puso aquí en este preciso instante por algún motivo. Y ahora justamente se me atraviesa un libro que me explica como es posible sentir este tipo de conexiones… es impresionante.

En la foto que puse aqui arriba, salimos mi papo y yo en la cima de la piedra del peñol, subimos con mi hermana todas esas escaleras un año después de su infarto, algo que él nunca antes se había atrevido a hacer. Mi mami no subió porque le tiene miedo a las alturas. Me encanta su cara de felicidad, y mi hermana y yo también estábamos felices con el!

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10 thoughts on “Mi papo y yo

  1. Peter Sloterdijk nos habla de la figura del “con”: “Por lo que se refiere al con, según su cualidad de presente, no es persona ni sujeto, sino un ello viviente y vivificante, que se mantiene ahí-la-proximidad”. La imagen del “con” se ha convertido metafóricamente en un vínculo inseparable, un ello viviente que nos sigue acompañando por largos períodos de nuestra vida en donde la oscuridad y la soledad parecen describir determinadamente el mundo exterior. Podemos decir que a pesar de la distancia que tomamos, en ocasiones, frente a estos vínculos se convierten en puertas de autorreconocimiento, que es en sí sinónimo de vida: el “con” es ahora la voz que antes se mantuvo aislada para convertirse en un cuerpo ontológico donde radica la preocupación de la vida y sus vínculos. El ser humano inicia su recorrido por el mundo a la sombra de la muerte; una muerte que se aloja entre los intersticios de lo desconocido.

  2. Hola hija:ahora entiendo por qué, a pesar de las lesiones tan serias en mis coronarias sobreviví al infarto pues con lo que sentiste me ayudaste a vivir. Somos tan racionales que estas cosas inexplicables no las entendemos hasta que ocurren de una manera mágica y en el momento preciso. Me conmovió tu relato y me recordó un episodio que vivió tu mamá hace muchos años con el tío Wilmar. un abrazo muy fuerte. Tu papo.

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